martes 5 de octubre de 2010

SIN MIEDO - Editorial Carolina Perin

miércoles 22 de septiembre de 2010

Internet gratis y sin cables en el autobús en Madrid

El 60% de los autobuses de la EMT ofrecen conexión.- El servicio veta algunas páginas y no permite descarga de vídeos o música

Desde ayer mismo ya se puede navegar por Internet en los autobuses urbanos madrileños. El Ayuntamiento, que el pasado 15 de junio consiguió de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) el permiso para ofrecer acceso gratuito a internet como administración pública, ha dotado al 60% de los 2.000 vehículos de la Empresa Madrileña de Transporte (EMT) de conexión sin cables (wifi), aunque no sin restricciones: algunas webs están vetadas y la capacidad de conexión no permite grandes descargas de datos.

Para identificar a los que suministran el servicio hay que fijarse, primero, en que sea azul, y después en que tenga una pegatina distintiva, aunque todavía no se han puesto todas. Desde la EMT insisten en que la prueba para saber si hay wifi es fijarse en las cámaras de seguridad. Si tiene cámara, tiene internet. En los de color rojo, que son los más antiguos, no se instalará sino que se esperará a renovar la flota para que los nuevos lo traigan desde fábrica.

Aunque no lo ponen en ningún lado del autobús el servicio cuenta con algunas webs vetadas, las que publican contenido para adultos u ofensivo -poco apropiado para consultarlo públicamente- y las dedicadas al juego y las apuestas deportivas. El limitado ancho de banda tampoco soporta la descarga de contenidos en P2P, vídeos o canciones. Tampoco se echa en falta dada la duración de los trayectos.

En el centro de la ciudad es fácil encontrar rutas con conexión. En un recorrido por la ciudad esta periodista pudo navegar sin ningún problema en varios puntos de la ciudad. En la calle de Alcalá las líneas 77, 113, 38 y 12 compartían conexión sin problemas. Lo mismo pasaba en la plaza de Manuel Becerra con los autobuses 43, 156, 143 y C1. En Ortega y Gasset falló un 74. El siguiente operaba normalmente a la altura de Serrano. Lo mismo que el 51 casi en Cibeles. El 5 ofrecía sus servicios en Colón. El 45, de color rojo que pasaba en Recoletos no estaba entre los elegidos. La misma ruta pero con un vehículo más moderno sí cumplía la promesa de acceso a la red a la altura de Martínez Campos. El intercambiador de Nuevos Ministerios era un nido de redes wifi: la del 7, el 45 y el 150. Un poco más al norte, el 27 cumplía a la altura de la plaza de Cuzco. Igual que el 178 en La Paz.

En Nueva York algunas rutas también dan wifi. Igual sucede en Singapur. Desde hace años los autocares que transportan a los empleados de Google a la sede de Mountain View tienen este servicio. En España hay varias experiencias. Los autobuses privados de Alsa, en su clase Supra también presumen de hacer los viajes más llevaderos gracias a la red.

En Málaga estuvo disponible hasta que la CMT sancionó con 300.000 euros en febrero al Ayuntamiento por explotar sin permiso una red pública wifi. Allí se pedía un registro previo y sólo se podía navegar en 10 vehículos de toda la flota.

En Madrid, la iniciativa ha sido posible gracias al visto bueno de la CMT, después de que la Plaza Mayor y la de Olavide hayan sido las primeras en estrenar la licencia de Internet wifi, en Madrid, que permite dar conexión gratis siempre que no se llegue a viviendas y la velocidad no supere los 256 kilobites por segundo, servicio que desde hace años se ofrece en París, Roma y Nueva York.

Fuente: El Pais (España)

miércoles 15 de septiembre de 2010

EldíaB: una iniciativa novedosa para promover la lectura


El "Día Internacional de la Bibliodiversidad" se celebrará simultáneamente en diez países de Latinoamérica este año y se prevé que editores y asociaciones de editores independientes de 35 países sumen su participación en 2011.

En la incipiente era del libro electrónico suena anacrónico promover una iniciativa que promueve la lectura aleatoria de libros de papel. ¿Que significa, exactamente, 'lectura aleatoria de libros de papel'? Es muy simple. Según el plan del proyecto designado el "Día Internacional de la Bibliodiversidad" uno suelta uno de sus libros preferidos, al azar, en la vía pública: el asiento de un colectivo; el banco de una plaza; la mesa de un café o local de comidas rápidas. Y allí, un ser anónimo que el donador nunca conocerá, recoge el libro y se ilumina (como lector, por supuesto): se cruza con un texto que nunca se le hubiera ocurrido leer, pero lo recoge, lo mete en su mochila y se lo pone a leer. En el mejor de los casos le cambia la vida. Es que se supone que las buenas lecturas logran justamente ese efecto.

El acto del "Día Internacional de la Bibliodiversidad" esta pautado para el 21 de septiembre. Según la entidad oficial esta fecha (el inicio oficial de la primavera) es significativa porque "La primavera evoca la variedad, el contraste de colores, el reverdecimiento, la transición, el amor, el perfume, el anuncio de lo nuevo."

Según los organizadores, que este evento ocurra en Argentina también es simbólico ya que "...el Sur connota la posición de la periferia del sentido de circulación de las ideas en un mundo globalizado."

A leer más, entonces. Y a compartir las lecturas – al azar.

Un cínico podría pronosticar que los libros depositados aleatoriamente no serán aprovechados debidamente como lo pretenden los organizadores de EldíaB. Pero hay que apostar al optimismo y eso es, justamente, el motor central de la iniciativa: "El acto de desprenderse de un libro querido se estimula la multiplicidad de las lecturas y la viralidad de la misma acción de desprendimiento." Dicen el anunciado oficial del proyecto. Y continua: "Cuando un libro es leído sólo una vez no aprovechamos el máximo de su potencial."

El pedido, concretamente hablando, de EldíaB es: "Estimulamos que el próximo 21 de septiembre los lectores salgan a los espacios y medios de transporte público dispuestos a soltar y encontrar libros."

Veremos que pasa, y, desde ya esperemos que sea el comienzo de una nueva forma de leer en la ciudad.

Fuente: REVISTA Ñ

Mujica Lainez, una figura que mantiene su esplendor

Escritor y periodista, su atractiva vida se expone en el museo Larreta

Mujica Lainez, una figura que mantiene su esplendor
Uno de los retratos de Mujica Lainez que Aldo Sessa tomó y expuso en 2004. Foto Aldo Sessa

Laura Casanovas
LA NACION

Quienes lo conocieron destacan su gran generosidad, su humor que no dudaba en devenir en fina ironía, su magistral escritura, su destacado caudal de conocimientos, su personalidad multifacética.

Manuel Mujica Lainez, más conocido como "Manucho", había nacido el 11 de septiembre de 1910 en su querida ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia tradicional porteña. Fue autor de más de 30 libros con los cuales incursionó en distintos géneros literarios. Además supo destacarse como gran cronista del diario LA NACION entre 1932 y 1969.

Por estos días, al cumplirse 100 años de su nacimiento, se lo recuerda con especial énfasis por medio de una gran muestra que organizó la Fundación Mujica Lainez y el Museo de Arte Español Enrique Larreta, que recorre su vida y obra a través de manuscritos, cartas, fotografías, objetos de su vestuario, cuadernos de notas y libros. Y, en forma paralela, se proponen conferencias y mesas redondas de especialistas, que permiten poner en perspectiva su personalidad pública y sus contribuciones a la vida cultural del país. El programa completo se puede consultar en www.fundacionmujicalainez.org .

"Es un notable escritor, en cierto modo opacado por esa figura un poco teatral que se creó con sus anillos, bastón y capa. Por eso siempre le pido a la gente que lea los libros de Manucho de los 40, cuando escribió las biografías de Miguel Cané, Estanislao del Campo e Hilario Ascasubi, que son excelentes. Y su obra La C asa creo que es la cumbre de Manucho. También están Aquí vivieron y los cuentos de Misteriosa Buenos Aires . Y no hay que olvidar su labor periodística que es importantísima", comentó a LA NACION el crítico Ernesto Schoo, quien escribió guiones para televisión sobre cuentos de Manucho.

Además, Schoo recordó que Manucho primero escribía a mano y luego pasaba los textos a la máquina de escribir. Es célebre su caligrafía que devenía en trazos que la emparentaban con lo artístico.

"Era enormemente generoso. Y tenía una cultura visual extraordinaria. La mayor enseñanza para mí fue que me aconsejó no tener prejuicios con respecto a las obras de arte que iba a ver, sino que recibiera primero su impacto", recordó otro de sus amigos, el historiador y crítico de arte Guillermo Whitelow, quien solía acompañarlo a ver obras.

Manucho fue el autor del libro de la ópera Bomarzo , basada en su novela homónima, y que tenía música de Alberto Ginastera. Una obra cuya ejecución en el Teatro Colón prohibió la dictadura de Onganía.

También fue su amigo el fotógrafo Aldo Sessa, con quien hizo libros sobre Buenos Aires. "Era un porteñazo. Le interesaba mucho Buenos Aires y siempre tenía ganas de volver a ver algo y recorrer. Además, le encantaba la fotografía y que lo fotografiaran, y pude hacerle fotos", contó Sessa a LA NACION.

Su intensa actividad literaria también estuvo acompañada de una intensa vida pública. Y recibió varios reconocimientos, como el Primer Premio Nacional de Literatura en 1963, por Bomarzo , y, un año después, el gobierno de Francia lo nombró Oficial de l´Ordre des Arts et des Lettres, entre otras distinciones.

Falleció el 21 de abril de 1984 en su casa cordobesa de El Paraíso, y sus restos descansan en el cementerio de Los Cocos.

PARA VER Y DISFRUTAR

  • Manucho hoy: a las 19, los especialistas Alejandra Laera, Cristina Piña, María González Rouco y Marcos Zangrandi se referirán a la vigencia de Manucho, en el Museo Larreta.

  • Para visitar: La exposición Bajo la Lupa , que presenta el Museo Larreta, se puede ver hasta el 18 de octubre, en Juramento 2281, de lunes a viernes, de 13 a 19, y los fines de semana, de 10 a 20.
Fuente: LA NACION

lunes 13 de septiembre de 2010

Biblioteca Nacional 1810

Iniciada por Mariano Moreno, tuvo entre sus directores a Paul Groussac y Borges. Se decretó su creación el 13 de septiembre de 1810. Hoy festeja su bicentenario.

Es modesto, pero no deja de ser un antecedente directo: hace 200 años se creó la Biblioteca Popular de Buenos Aires.

Estaba en la Manzana de las Luces (las actuales Moreno y Perú) y fue una iniciativa de Mariano Moreno para comenzar a construir la opinión pública, un centro de irradiación cultural. Moreno lo escribe, lo deja sentado en "Educación", un artículo publicado en el diario La Gaceta en 1810. El decreto de creación de la que hoy es la Biblioteca Nacional es del 13 de septiembre de 1810. Un primer ciclo, en un primer edificio. En 1885, llegó Paul Groussac, que, como director de la Biblioteca, le arrancó al general Roca un edificio en México y Perú, que tenía como destino el de sede de la Lotería Nacional. Otro edificio, testigo de un período de fuerte modernización.

En 1955, Borges se hizo cargo de la dirección de la Biblioteca. Ya para los años 60 la mudanza de la sede de México era inevitable. No entraba una sóla página más, pero Borges no quería irse del Sur, de San Telmo, porque decía que desde la Biblioteca, se escuchaba un acordeón, real o imaginado. Borges creía que el nuevo edificio, el actual de Las Heras y Agüero, un proyecto de los arquitectos Clorindo Testa y Francisco Bullrich que se inauguró en 1993, con casi 30 años de retraso, era "una máquina de coser". Borges murió y no vio terminado el edificio.

Tercera sede, otro tiempo. La Biblioteca Nacional no es sólo una institución, tiene, también, una fuerte carga simbólica. Es, casi, la historia del país, de un sueño que muchas veces fue también pesadilla. Arrastra problemas reales, conflictos, atrasos. La desorganización que supuso la mudanza de la calle México a Las Heras es apenas un botón de muestra. Hubo oscuridades, como la designación, en 1931, del escritor Gustavo Martínez Zuviría, que con el seudónimo de Hugo Wast publicó varias novelas antisemitas. Hace pocos días se retiró el cartel que identificaba con su nombre una de las salas.

Tres momentos. Los de Moreno, Groussac y Borges están, para el actual director, Horacio González, entre los más atractivos de la historia de la Biblioteca. Según González, quien acaba de publicar el libro Historia de la Biblioteca Nacional. Estado de una polémica , Groussac hace de la Biblioteca "un ente polémico en el centro mismo de la construcción de la ciudad cultural. La Biblioteca, hasta los años 30, se consideraba el lugar por donde pasaba la reforma intelectual de la Argentina, en el caso de Groussac con un tinte conservador modernizante. Esto no se podría hacer en la era de los medios de comunicación, de los diarios de gran tirada", dice.

-¿Cómo fue la gestión de Borges?

­- Borges es un gestor metafórico, literario, conceptual, porque toda su obra trata sobre la biblioteca, como el relato "La Biblioteca de Babel". Acentúa el carácter simbólico de la Biblioteca. Esto plantea un problema porque es una institución que presta servicios y esos servicios ni son simbólicos ni son parte de una metáfora: tienen que ser buenos servicios. Su presencia era una presencia que pertenecía a la metáfora misma de la literatura en la Argentina. Por otro lado, este predio tiene toda clase de emblemas asociados: estaba la mansión Alzaga Unzué, aquí vivieron Perón y Evita...

-¿Qué le sugiere este edificio?

­-Es un edificio polémico, muy interesante. Jauretche criticaba a Testa por hacer una arquitectura desvinculada de la tradición criolla. Testa tiene un pensamiento de simbolización del paisaje y del territorio muy fuerte. Esta Biblioteca es testimonio de eso: está pensada como un animal prehistórico enterrado en las cercanías del Río de la Plata.

-¿Usted concibe la Biblioteca como un espacio público? ­

-Sí, un espacio público atravesado por distintos planos. Un espacio público para investigadores, para estudiantes universitarios y para el lector vocacional. Hay distintos planos de lectura. Todo lo que digo es polémico, pero hemos optado por ser una biblioteca abierta... eso le da vida. Si fuera solo para investigadores, y eso en algún momento podrá ser, los investigadores deben tener las mejores condiciones de trabajo. No es fácil hacer las cosas en una institución tan disputada como es ésta, po-lítica, cultural y gremialmente. Y tecnológicamente también.

-¿Qué Biblioteca Nacional imagina para el futuro?

­-Estar inmerso en un conflicto diario es casi la prohibición de un sueño. Algo muy cercano y posible es que el año próximo funcionen todos los servicios. Hay desafíos y amenazas y las bibliotecas tienen que ser siendo instancias de lucidez frente a formas de cierre cultural.

Fuente: Revista Ñ

La 'nouvelle vague' pierde a uno de sus precursores

Muere en París Claude Chabrol, fundador de la Nouvelle Vague - Su cine aunó ataques furibundos a la burguesía de provincias con su amor al policiaco y a la buena mesa.

Claude Chabrol, uno de los cineastas clave de Francia y de Europa, miembro de la legendaria generación de directores que conformó la Nouvelle Vague, murió ayer en París a la edad de 80 años. Había nacido también en esta ciudad, en una familia acomodada de farmacéuticos, aunque sus mejores filmes acuchillaron el alma de la burguesía de provincias. Toda Francia recordó ayer su ironía, su hedonismo y los afilados retratos de esos burgueses provincianos que ha dejado en sus obras. Las emisoras de radio y las cadenas de televisión se poblaron también de viejas entrevistas llenas de su gran humanidad. En buena parte de ellas el cineasta -y el entrevistador- terminan partiéndose de risa.

Chabrol realizó más de 60 películas para el cine -y una veintena para la televisión-, entre las que se cuentan algunas obras maestras para la filmografía europea como El bello Sergio (1957), Los primos (1958), La mujer infiel (1968), El carnicero (1970), Un asunto de mujeres (1988), La ceremonia (1995) o La flor del mal (2002), entre otras. El presidente de la República, Nicolas Sarkozy, haciéndose eco del dolor general del país, lo definió así: "Tenía de Balzac la finura de su retrato social; de Rabelais, su humor, y seguramente también su truculencia. Pero sobre todo fue él mismo, tanto en sus películas como en la vida".

Como artista, comenzó sin embargo en las antípodas, estudiando Farmacia y Filosofía y Letras, pero su amor al cine pudo más. En 1953, cuando tenía 23 años, tras frecuentar el cineclub del Barrio Latino animado por Eric Rohmer, se incorporó a la redacción de la revista Cahiers du Cinéma, entrando en contacto por esa época con los otros componentes de la Nouvelle Vague: François Truffaut, Jean-Luc Godard o el citado Rohmer.

Una copiosa herencia de la que por entonces era su mujer le permitió llevar a cabo su primer filme en 1957, El bello Sergio, en el que un joven regresa a casa para encontrar a su héroe de infancia convertido en un alcohólico irrecuperable. Con ella obtuvo el premio a la mejor dirección en el Festival de Locarno y el Jean Vigo del año siguiente. Los primos, rodada en 1958, consiguió el Oso de Oro del Festival de Berlín. En mayo de 1959 rodó Una doble vida, con la que su protagonista, Madeleine Robinson, ganó la Copa Volpi a la mejor interpretación femenina del Festival de Venecia.

Desde entonces, y como recordaba el diario Le Figaro, Chabrol "trataría el cine con una pasión irreverente, mezclando arte y comercio, profundidad y facilidad, erudición y broma", desplegando una actividad descomunal.

Ecléctico, prolífico, cultísimo, lector omnívoro, muy trabajador, muy amigo de sus actores y de la gente, Chabrol elaboró a un ritmo endiablado sus más de 80 películas. Supo, como recordaron ayer muchos comentaristas, diseccionar las miserias de la pequeña burguesía. Pero también hizo películas históricas, o sociales o truculentas, inspiradas directamente en sucesos famosos o en novelas policiacas, de las que era muy aficionado.

En 1979 estrenó Prostituta de día, señorita de noche, en la que retrató a una conocida asesina que en los años treinta había envenenado a sus padres. Encargó el papel principal a Isabelle Huppert, que a partir de entonces se convertiría en su actriz fetiche. Ayer, Huppert, en una entrevista radiofónica, recordó sus rodajes con él: "No me filmaba como una mujer objeto del deseo, sino como si fuera su hija, siempre de una manera simple, íntima, muy dulce". Tal vez porque a ella no la definió como a Emmanuelle Béart tras el rodaje de El infierno: "Cara de ángel, cuerpo de puta". Huppert aseguró que su mirada como cineasta era "irónica, lúcida, dotada de una inteligencia implacable". Y añadió: "Pero lo más importante era su inmenso humanismo. Alguien capaz de ver lo malo de la sociedad, o lo menos malo, pero de recogerlo todo a través de un gran humanismo. Era alguien, en el fondo, profundamente bueno". Thierry Frémaux, director del Festival de Cannes, señaló que a sus 80 años "continuaba trabajando con la misma energía de siempre, de modo que daba la impresión de que iba a seguir ahí siempre". Y con ganas de viajar: ya había anunciado su presencia en la próxima Seminci, el certamen de Valladolid, donde iba a recibir la Espiga de Oro a finales de octubre y a inaugurar el ciclo Universo Chabrol. Aun sin su presencia, el homenaje se mantendrá.

Simpático, accesible, amante de los sudokus y de ver la televisión, era un gastrónomo capaz de emplazar un largometraje por los restaurantes que hubiera alrededor. De hecho, ayer, algunos actores recordaban que en los rodajes de sus películas no había bocadillos y el servicio de catering a las once de la mañana estaba acorde con el enorme apetito y el delicado paladar del director.

Gérard Depardieu rodó con él solo una vez, y ha sido en su película póstuma (tenía el siguiente proyecto ya en mente): Bellamy. Ayer, el actor definió así a Chabrol: "Claude era la alegría de vivir, tenía ese amor por la comida, por compartir, lo tenía todo: la historia del cine y la pasión, pero también la infancia, el placer y la risa".

Fuente: El País (España)

martes 7 de septiembre de 2010

El Papa sostiene que el Requiem de Mozart ayuda a mirar serenamente la muerte


En el último escrito a su padre moribundo, el 4 de abril de 1787, Mozart le dijo: "Desde hace unos años me he familiarizado tanto con esta amiga sincera y querida del hombre (la muerte), que su imagen no sólo no es para mi nada terrorífica, sino que aparece además muy tranquilizante y de consolación".

Lo ha recordado el Papa Benedicto XVI, gran amante de la música clásica, fascinado tras asistir a un concierto en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, localidad situada a 30 kilómetros de Roma y en la que pasa sus vacaciones estivales. El Réquiem de Mozart, según el Pontífice, ayuda a mirar serenamente la muerte.

"En Mozart cada cosa está en perfecta armonía, cada nota, cada frase musical y no podría ser de otra manera; incluso los opuestos se han reconciliado y 'la serenidad mozartiana' lo envuelve todo, en cada momento", afirmó. "Es un don éste de la gracia de Dios, pero también es el fruto de la viva fe de Mozart, que, sobre todo en la música sacra, logra transpirar la luminosa respuesta del amor divino, que da esperanza, incluso cuando la vida humana está lacerada por el sufrimiento y la muerte", añadió.

"Cada vez que escucho su música no puedo menos que regresar con la memoria a la iglesia parroquial, cuando de niño, en los días de fiesta, sonaba una de sus 'misas', y en el corazón percibía que un rayo de belleza del Cielo me había alcanzado", dijo con relación a la Misa de Réquiem en Re menor K 626 de Wolfgang Amadeus Mozart.

Fuente: El Mundo (España)